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aislamiento acústico con celulosa proyectada

Aislamiento acústico con celulosa proyectada

Vivir rodeado de ruido constante puede llegar a ser muy molesto: afecta al sueño, a la concentración y genera estrés. Por eso, cada vez más personas buscan soluciones que funcionen de verdad y que, además, sean respetuosas con el medio ambiente. Una de las alternativas que está ganando terreno es el aislamiento acústico con celulosa proyectada. Y no es para menos.

¿De qué está hecha y cómo se aplica?

La celulosa proyectada se fabrica sobre todo con papel reciclado, al que se añaden sales minerales para protegerlo del fuego, los insectos y los hongos.

Para instalarla, se usa una máquina que la proyecta o la insufla, bien seca o ligeramente húmeda, en paredes, techos falsos, cubiertas o cámaras de aire. El resultado es una capa continua, sin huecos ni juntas, que se amolda a cualquier rincón por irregular que sea.

Aunque mucha gente la conoce más por su capacidad de aislar térmicamente, lo cierto es que la celulosa proyectada también se comporta muy bien frente al ruido.

¿Por qué funciona como aislante acústico?

Primero, conviene tener claras dos ideas:

  • Aislar acústicamente es impedir que el sonido pase de una estancia a otra.
  • Acondicionar acústicamente es absorber el sonido dentro de un mismo espacio.

Las fibras de celulosa forman una especie de red interna que atrapa el sonido y disipa su energía. Cuando las ondas acústicas chocan con el material, la fricción entre las fibras convierte parte de esa energía en calor.

Al llenar por completo las cavidades, la celulosa reduce la transmisión de vibraciones a través de tabiques y forjados. Esto es genial en edificios de viviendas, donde los ruidos aéreos (voces, música) y los ruidos de impacto (pisadas, objetos que caen) son el pan de cada día. Y al ser un material proyectado, se mete hasta en los rincones más difíciles, evitando esos huecos que suelen ser los puntos débiles acústicamente hablando.

¿Dónde se puede usar la celulosa proyectada?

Se puede aplicar en falsos techos, paredes de fachada interiores, cámaras de aire, forjado, etc. Sobre todo, es muy interesante para reformas, porque mejora el aislamiento sin necesidad de hacer grandes obras.

En casas antiguas, por ejemplo, el aislamiento acústico con celulosa proyectada en las cámaras vacías de los tabiques puede cambiar por completo la sensación de confort, sin apenas obras invasivas.

celulosa proyectada aplicación

Ventajas del aislamiento acústico con celulosa proyectada

Una de las propiedades de la celulosa que más gusta es que procede del reciclado de los materiales. La mayor parte de su composición es papel recuperado, así que reduce el impacto ambiental y encaja muy bien con la economía circular. Además, su fabricación consume menos energía que la de otros aislantes.

Su estructura fibrosa y su densidad la hacen muy eficaz contra el ruido aéreo: voces, tráfico, música, etc.

Pero no sólo eso… también mejora el aislamiento térmico. Es decir, en invierno retiene mejor el calor y en verano mantiene más la frescura.

Por si fuera poco, las sales minerales le dan una buena reacción al fuego, frenando la propagación de las llamas.

Además, tiene otra propiedad curiosa: es higroscópica, o sea, absorbe y suelta humedad poco a poco, ayudando a mantener un ambiente interior más estable.

Eso sí, la celulosa no hace el trabajo sola. El aislamiento acústico final depende de otros factores: la masa de los cerramientos, el tipo de estructura, que no haya puentes acústicos y, sobre todo, que la instalación esté bien hecha.

La normativa

En España, el aislamiento acústico en edificios lo regula el Código Técnico de la Edificación (CTE), más concretamente el Documento Básico DB-HR sobre protección frente al ruido. Ahí se marcan los niveles mínimos que tienen que cumplir las viviendas para garantizar un confort acústico aceptable. Si se integra bien en el sistema constructivo, la celulosa proyectada puede ayudar a cumplir con esos requisitos.

Es ideal para rehabilitaciones

Hoy en día, la rehabilitación energética es una prioridad. Y aquí el aislamiento acústico con celulosa proyectada encaja perfectamente: se aplica rápidamente, se adapta a estructuras antiguas, genera pocos residuos y mejora el confort térmico y acústico.

En edificios antiguos con cámaras de aire vacías, insuflar celulosa puede cambiar radicalmente la sensación y la habitabilidad en el interior.

En resumen, la celulosa proyectada para el aislamiento acústico es una solución técnica que viene a cubrir necesidades muy actuales: vivir más cómodos, consumir menos energía y hacerlo de forma más sostenible.

Eso sí, como siempre, la clave está en un buen diseño y en que la instalación la ejecuten profesionales de la absorción acústica debidamente cualificados. Si se hace bien, los resultados merecerán la pena.

Apostar por la celulosa proyectada no es sólo una decisión técnica, es también una apuesta por el bienestar y por construir de forma más responsable.